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Sábado, 3 de diciembre de 2022



NOTA DE TANO


Uzbekos todavía no entienden lo que pasó

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Miércoles 28 septiembre, 2022


Kendall Waston: la torre humana se adelantó e hizo añicos la saga europea
Kendall Waston: la torre humana se adelantó e hizo añicos la saga europea


5.396 kilómetros separan geográficamente a Corea del Sur de Uzbekistán.

Quizá sea por ese detalle, que los seleccionados nacionales de los dos países, juegan al fútbol de forma tan diferente.

Costa Rica enfrentó a dos rivales qué jugando al fútbol, una disciplina deportiva donde según miles de entrenadores todos se conocen y no hay nada que inventar, parecían representar a planetas diferentes.

Corea del Sur explosivo, vertiginoso, trepidante, intenso, con un fútbol ofensivo maravilloso.

Uzbekistán sobrio, práctico, táctico, sereno, con una línea de cinco futbolistas en la mitad del campo, verdadero deleite a la vista.

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Por esas cosas que tiene el fútbol, algunas analizadas en nuestra Nota de ayer, escrita antes del inicio del juego frente a los uzbekos, ni los espectaculares delanteros surcoreanos, ni los magistrales mediocampistas de Uzbekistán, pudieron derrotar a la Selección Nacional, que se las ingenió de nuevo para meter goles en momentos precisos y cuando pocos los esperan y salir invicta de los dos partidos.

El empate 2-2 entre Corea del Sur y Costa Rica fue justo, porque premió el talento ofensivo de los anfitriones, con el colosal trabajo defensivo de nuestra Tricolor.

Contra Uzbekistán, fueron otros cien pesos, porque el equipo de Suárez completó un partido cargado de errores, imprecisiones, entregas equivocadas, yerros en las marcas y antes del cierre, nulo futbol ofensivo.

La línea de cinco hombres que paró el técnico de Uzbekistán en la mitad del campo, resultó indescifrable e imposible de romper o pasar, para el inseguro, frágil e impreciso seleccionado costarricense.

Enorme aprendizaje en lo táctico, mirar a Uzbekistán atacar con seis hombres y defenderse con nueve, gracias al trabajo de acordeón de su pentágono en la cintura del equipo.

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El ”romano” Eldor Shomurodov abrió la cuenta en el minuto 26 y Aaron Cruz le “robó” el 2-0 dos minutos después, para evitar la eventual catástrofe.

Por más que apretó, el equipo europeo no pudo aumentar la cuenta y cuando se dieron los cambios, seis en cada equipo, Costa Rica halló la fórmula, vía Kendall Waston para darle en la Saprihora, vuelta a la tortilla.

Empató Anthony Hernández y sentenció el propio Waston, sin duda, un jugador poco o nada estudiado por el cuerpo técnico rival, que pagó caro tan monumental descuido.

¿Fue mejor Costa Rica porque ganó?

Reflexionemos repasando mi Nota de ayer.

gpandolfo@larepublica.net





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